“Veo”, las cosas dentro de mis recuerdos en gran nebulosa y en ocasiones me es difícil separar la realidad de la imaginación, quizás en aras de añadir lo que falta en la memoria. Imagina un lugar en el tiempo distante de tu edad, podemos retrotraernos sin dificultades, un siglo atrás. Tengo escasas noticias de aquel hecho. Fue el último de los hermanos en nacer y no llegó al mundo en el mejor momento ni en el mejor lugar. La familia, si puede llamarse así a una tribu campesina que vive de explotar los recursos del monte, era extremadamente pobre. Aquí los hermanos mayores cuidad de los mas pequeños. Yo he sabido de la existencia de una abuela con varios hijos, la conocí. Alta, rubia, ojos grandes azules como el cielo, con un aire de salvajismo en el semblante, peleona, con la piel arrugada por el incesante trabajo, ese es mi vago recuerdo de ella. Él crece casi desnudo y descalzo, creo que así transcurre su vida durante los años juveniles, hasta que por fuerza mayor se ve obligado a trasladarse a la pequeña capital, allí le “calzan” un uniforme. Una vida dura, durísima, plena de escasez de todo lo indispensable para la vida, como la concebimos hoy. Una vida corta biológicamente hablando y larga en sufrimiento, hasta que el último viaje se presenta prematuramente.
Hola chicos. Hoy voy a intentar, en unas pinceladas, describirles el lugar y la vida que discurría, hace ya algunos años, en torno a tus antepasados mas cercanos, abuelos, bisabuelos. Me voy a centrar esta vez en la línea paterna, no sé si tan o mas desconocida para mi.
Es un sitio bonito, pintoresco se diría hoy, con esas palabras novedosas que la modernidad va añadiendo a nuestro corto vocabulario, es todo campo semisalvaje, colinas y pequeños valles por doquier, aún se ve mucha vegetación, mil tonos de verde lo inundan todo, hay agua abundante alrededor, la tierra es rojiza, seguramente por un componente férrico, no hay muchas casas, casi todas humildes.
En una especie de cruce parten caminos, que no carreteras, porque son de tierra, en direcciones opuestas, unas van en sentido norte camino de los montes cercanos, otras en sentido noreste, otras sur y por la que nosotros llegamos que tiene un sentido claro suroeste.
En la esquina hay un abrevadero, dornajo, para las bestias, enfrente un establecimiento que sirve como cafetería-bar, lugar de reunión y venta de comestibles, todo en uno, es un sitio acogedor poblado de gente curiosa que recibe al foráneo con una dosis de admiración y extrañeza. En el extremo sur un barranquito forma una honda herida en el terreno, es húmedo y el invierno en este lugar debe ser terrible.
En ese corte del terreno existe una casita de piedra seca con techo de paja. Abundan pequeños animalitos sueltos por el lugar, quícaras, gallinas, perros y gatos, entre otros. Algunos perales y manzanos amen de otras frutas y muchas zarzas y ortigas.
En ese lugar alegre y sombrío a la vez, dependiendo de las estaciones y la escasez o abundancia, nace tu antepasado masculino.
Desconozco la mayoría de los acontecimientos de su niñez, reconociendo el lugar, la época y la familia en que le tocó nacer, no hay que hacer mucho malabarismo mental para hacerse una idea bastante exacta del diario vivir. Trabajo en el monte cercano recolectando leña para el fuego de la casa y no se que mas. No tengo conocimiento de que la familia poseyera siquiera un trocito de terreno donde exprimirle algo a la naturaleza, con lo cual concluyo que ignoro por completo como se ganaban el diario sustento.
Imagino la humilde vivienda, oscura, sin apenas mobiliario, cocinando fuera sobre tres teniques. Solo imaginar tal panorama hace que recorra mi espalda un frío relámpago. Esa sin embargo es la noción que tengo de tu antepasado mas cercano.
domingo 19 de febrero de 2012
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sábado 24 de septiembre de 2011
Su mayor ilusión era poseer su propia bicicleta, pero Elttio, que así se llamaba, había nacido, como se dice ahorita, en lugar equivocado, en un momento inadecuado y no digo que en familia equivocada porque no es así, sin embargo la humilde familia no se podía permitir lujo alguno. Mas que una vital necesidad, la alimentación así podía considerarse.
No se trataba de un niño especial si por este sentido se explicara que fuera superdotado o algo parecido, era un petiso normalito, algo callado e introvertido, cargado de gran sentimentalismo hacia todas las cosas que le rodeaban.
Mientra observaba como sus convecinos, algo mas holgados, disponían de objetos, que hoy llamaríamos de consumo, él simplemente miraba embelezado quizás soñando con el momento de la posesión de determinado artilugio, de juego generalmente.
De entre los cachivaches que le llamaban la atención destacaba con gran diferencia la dichosa bicicleta, otros toys quedaban relegados a segundo plano y mas.
Ignoro como, donde y en que forma, Elttio se encontró un día delante de un cacharro que parecía haber sido en sus mejores tiempos una bicicleta, botada seguramente como inservible por alguien a quién ya no le daba utilidad alguna.
Reaccionó rápidamente y se hizo con su preciado vehiculo de forma inmediata. El trasto no tenia la elemental cadena de trasmisión, no había gomas, cauchos o como quiera llamarse, solo llantas oxidadas, no tenia asiento, era el menor de los males, la oxidación tampoco era obstáculo, se contentó enormemente con su hallazgo y fue corriendo a probar su vehiculo a músculo vivo.
La falta de cadena seria sustituida por sus “potentes” piernas, en cuanto al asiento, con una tablita bien acomodada que no se moviera bien pudiera servir como reposadero.
¡Había que verlo! A toda velocidad cuesta abajo y púyalo que va en bajada, para arriba abría que remolcarla a pata. Era feliz cuando después de muchas carrera de idas y venidas, el sudor mojaba su pelo claro y su carita casi redonda, con mofletes rojizos símbolo de salud al tiempo el aire fresco revoloteaba en su faz.
Es preciso guardarla en lugar seguro donde nadie pueda sustraer su preciado tesoro para ir a disfrutar de la velocidad al día siguiente y al siguiente.
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domingo 4 de septiembre de 2011
LA CASA ENCANTADA
Hoy te voy a contar, como tu me has pedido, algunos pormenores de ésta encantadora y encantada casa, mi casa, la de todos.Esta es una casa con personalidad propia, distinta a las que yo conozco y con una variopinta sustancia plasmática presente casi siempre.Te explicaré primero como es físicamente hablando, de forma sucinta y somera. Tiene forma de “L”, mayúscula claro.
El cuerpo principal y una especie de añadido que funge como cocina y otro cuerpo adosado e independiente al otro extremo con entrada individual. Primitivamente sin agua ni luz eléctrica y sin baño. Las mejoras posteriores no vienen al caso por su simplicidad y conveniencia. La comunicación externa era un corriente camino de tierra, mas propio de bestias que de humanos.
Cuando la habitamos por primera vez constituía una isla de piedra en medio del campo verde y ocre.Los chamitos eran aún chicos, la familia crecía sin que fuera consciente de ello, era un caminar dando tumbos.La casa ya tenia algunos siglos sobre sus espaldas, mejor dicho tejas. Sus robustos muros habían soportado el paso del dilatado tiempo y habían “visto” pasar y morar, generaciones enteras, desfilando en uno y otro sentido, unos llegaban, como nosotros, otros se iban a Uruguay, Cuba ó Venezuela.
La primera experiencia singular la tuvimos una noche en que yéndose la luz tuvimos que ingeniárnosla para que la menudencia no se alarmara por el apagón. Un poco envalentonado por ser el “cabeza” traté de salir al exterior con mi “porsiacaso” , (mi machetico) en la mano. Tengo que advertir que por entonces era frecuente escuchar cuentos de chupacabras y otras historietas. Asomados a la ventana a oscuras, con un amplio, aunque negro panorama, escuchábamos ruidos de cadenas, aullidos perrunos y otras audiofonias. Mas curiosos que alarmados dije escudriñando en la oscuridad, ¡ María, alcánzame ahí la escopeta que le voy a tirar un perdigonzazo al bulto aquel !, tengo que decirte que ni veía bulto alguno ni nunca he tenido armas, solo fue una salida algo “ingeniosa” que, aún me pregunto porqué, funcionó de maravilla, un instante después cesó todo clamor.
Otro día al filo de la media noche, estando dispuestos para el reposo, ya la luz apagada, “observamos” en el exterior un sonido extraño, repetitivo y rítmico. Fue un acontecimiento único porque al encender la luz cesaba el ruido y al apagarla comenzaba la danza de nuevo.Nos pusimos de acuerdo los parientes: yo abro la puerta “sigilenciosamente” y al tiempo tu enciendes la luz de improviso, así podemos cazar al intruso que patea nuestro pasillo a su antojo.Te relato el sonido; como si una persona tuviera una pata de palo y la otra de metal, algo así.
Como habíamos premeditado de antemano y como si un mecanismo de relojería se tratara, dimos comienzo al invento, pero ¡que majadería!, un segundo después de poner en marcha el trabajo que tan afanosamente habíamos tramado cesaba el rítmico sonido. No recuerdo bien si desistimos nosotros por cansancio o el “ente” por la misma causa, el caso es que quedó simplemente anotado en anuario de las anécdotas.
Algunos familiares y amigos nos relatan, de tarde en tarde, alguna anomalía en el entorno aludido. Ella se quejó una vez de que estando dormida la despertó un tremendo cacharrerio con la sensación de que caían objetos por doquier, solución primera correr, después volver y mirar sin ver nada aparente fuera de su lugar. Queda anotado.
Extraño también fue el caso de la familia que habíamos acomodado en la casa por compasión. Después de largo tiempo morando en ella, comenzamos a disentir sobre lo que era bueno y justo. Sin que hubiera que aludir a nada extraordinario fuera de la naturaleza humana, les pedimos que nos desalojaran la vieja casa, así lo hicieron llevándose con nuestro consentimiento algunos enseres. No hubo lamentaciones de ninguna de las partes, sin embargo fui personalmente notificado por su parte en el sentido de los golpes en las paredes y los ruidos, que yo realicé, con el fin de acelerar su marcha. En honor a la verdad y al mío propio tengo que decir que nada de lo que se me atribuye es cierto. Queda anotado en la bitácora de la casa.
No es raro notar sonidos extraños o que estando en la cama cavilando sueños “alguien” te sople en la cara, te sacuda la ropa o te mueva la estructura donde yaces, no hay nada que no tenga una plausible explicación física. Los lagartos caminan en los tejado con pesadas botas y el aire, sin quererlo, se cuela por las rendijas mas insospechadas.Por la casita han pasado incontables generaciones, algunos de los cuales, han terminado sus escuálidas vidas en ella, algunas con mas penas que alegrías y otras muchas con mas pobreza que caudales. Yo he visto algunos sucesos que relato y otros sabidos por cercanía. Estoy seguro de la conseja que dice que “nunca tiempo pasado fue mejor”
Algunos seres muy cercanos han terminado su tiempo en ella, sólo queda el recuerdo, a veces ingrato, y algún objeto sin valor crematístico. Lo que no se hizo ya no podrá hacerse.Para concluir, te diré, que las etéreas formas nos acompañan a menudo, nos consuelan, nos acogen encantadas y nos fortalecen en ese nexo que tiene el tiempo pasado, el presente y el que vendrá.La casita continúa ahí vigilando a todo el que entra o sale, o lo parece, y no cabe ninguna duda de que nosotros, nuestros ancestros, el modo de ser y pensar y en fin lo que somos hace el resto.
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martes 28 de junio de 2011
"Himno al gofio" - Julio Gallego (Abel Soria) - Uruguay
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miércoles 1 de junio de 2011
La casa canaria
Esta casa donde vivo es una morada ancestral. Edificación rústica, no puede ser de otro modo, el tiempo de hechura es muy dilatado y el material escaso. Las anchas paredes son sólidas, piedras labradas a mano alzada, colocadas hábilmente por manos maestras, piedra sobre piedra, calzadas a veces con finas cuñas del mismo material. Estucadas las paredes con fina arena, extraída del barranco mas cercano, depositada allí por la torrentera de la lluvia pertinaz, mezclada con cal apagada previamente, formando así un mortero capaz de resistir a los siglos. El basamento está estratégicamente calculado, las esquinas son bloques finamente trabajados y colocados transversalmente para dar fuerza a ambas paredes. Las escasas puertas y ventanas, ventanucos de mala ventilación, casi siempre, están dotadas de una base, también de piedra porosa, de dimensiones espectaculares. La techumbre se elabora a base de vigas de tea, madera casi incorruptible, que se irán hilando de pared a pared sobre una gran viga maestra que soportará todo el peso. Los despojos del trigo, cebada y otros cereales se han guardado para la ocasión, se hacen haces que se atan con el mismo material. La colocación debe ser estratégicamente meditada, se colocarán de abajo arriba, hilera por hilera, fuertemente adosadas al maderamen, si la economía lo permite se pondrán tablones previamente. Al final, una especie de gran moño rematará la techumbre. El interior es un simple rectángulo, sin divisiones de obra. Si la economía lo permite se elabora una troja en altura que servirá como deposito de granos. Los Los camastros son versátiles, de quita y pon para la prole, los mayores tienen sitio asegurado con antelación.
No hay electricidad y la iluminación se consigue, con quinqué, velas o el maloliente carburo.
Huelga decir que no dispone de cocina ni baño. Se cocina fuera, sobre los teniques, algo mas ventilado, para que el humo suba rapidito al cielo y Dios vea las precariedades. Las necesidades perentorias no se sabe con exactitud donde se evacuan, bañarse, empresa cotidiana, se realiza en un rincón protegido de la intemperie, aunque el frío está totalmente garantizado.
La situación geográfica es incierta, casi siempre a la vera de una barranquera, dorsal desnivelado con fuerte inclinación, los espacios planos son escasos.
Aquí afuera la naturaleza es explosiva, el verdor lo inunda todo con ricos matices, huele al mismo tiempo a humo y a hierbas aromáticas, que crecen silvestres en derredor, tomillo, laurel o perejil. Pero también huele a gañanía, a corrales, a gallinas y cabras. Es una naturaleza bruta y despiadada donde condutar el condumio es una necesidad perentoria, casi de vida o muerte.
Como no hay perro sin pulgas, la familia es numerosa y hay que repartir los haberes meticulosamente. Como si generala de un ejercito se tratara, la matriarca parte y reparte adecuadamente, al viejo sin dientes sopa con legumbres, al trabajador de la casa, por una vieja rencilla de Dios con Adán, le toca el sufrimiento de ganarlo a la fuerza y regarlo con copioso sudor, de todo lo que haya disponible ese día, a la menudencia, gente bajita, escachadito pa que lo coman bien, al mas chiquito teta y mas tarde teta.
No hay platos ni cubiertos para todos, generalmente se come al unísono, de un mismo recipiente, llámese escudilla o lebrillo, el mas veloz en tragar come mejor, los rezagados se quedarán fallos.
Esto es en síntesis una casa canaria, falta por describir las ánimas de la casa, cosa que haremos en otro apartado.
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martes 19 de abril de 2011
Larissa y todos los nombres
Larissa (yo la llamo así) es una joven mujer de poco mas de veinte años, nacida en el hemisferio norte, en un lugar lejano y remoto.
Su piel es tostada, por el sol, no define con claridad sus ancestros u origen real.
Es de figura estilizada en extremo, de mediana estatura, según los cánones actuales, sedoso pelo castaño poblado de graciosos bucles en espiral, cejas finas enmarcan unos ojos del color de la canela, su nariz es de estilo griego, su boca es carnosa y el mentón firme.
Su cuello es altivo, las manos son dos alegres mariposas que irremediablemente revolotean alrededor de su cuerpo, sus piernas firmemente torneadas soportan, como columnas, un cuerpo bellamente esculpido, la cintura define con elegancia ambas partes de su anatomía que culmina en unos pechos, que sin ser grandes, su turgencia denota firmeza y volumen.
Sus prominentes glúteos bellamente formados completan su atractiva figura que acaba en una espalda recta, limpia y firme.
Sus ojos, que están provistos de una mirada penetrante, son dulces a la vez y se adornan con unas pestañas que parecen alas sobre una flor.
Posee una sonrisa espontánea que cautiva, engarzada en unos labios de un tenue carmín, su boca es una caja de caudales en cuyo interior se guardan celosamente los diamantes
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viernes 21 de enero de 2011
INTOXICACIÓN Y LENGUAJE
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